Los comandos clave de la educación canina

En muchas ocasiones veo a los propietarios de perros más preocupados por enseñar a sus perros muchos comportamientos aunque no estén bien estructurados, o pocos pero sin ninguna finalidad, o con la única finalidad de poder presumir de alguna habilidad (dar la pata, ponerse en pie, tocar el hocico con una de sus patas…) Sin embargo no dedican tiempo a enseñar o educar en algunos comandos que nosotros consideraríamos imprescindibles tanto para disfrutar de una buena convivencia con nuestro peludo así como para evitar riesgos a la hora de salir de paseo o ante otras situaciones.  Por ello nosotros recomendamos, por un lado centrarnos en aquellos comandando que realmente son importantes y nos pueden ser de utilidad en el día a día.

Bajo nuestro punto de vista, todos los perros deberían conocer al menos tres comandos básicos a la perfección para su seguridad y para la de los demás. Son los que nosotros llamaríamos, los comandos imprescindibles para un perro.

  • La llamada. Nosotros recomendamos tener al menos dos llamadas, nosotros de hecho tenemos alguna más pero no vamos a profundizar tanto en este tema, si os interesa no dudéis en comentarlo y lo trataremos en otro post. Tengamos cuantos comandos sean para la llamada, deberán estar bien establecidos y asegurarnos de que el perro los conoce y ejecuta a la perfección. Una de ellas  es  las que utilizaremos habitualmente, y luego deberíamos tener otra que es la que nosotros llamamos la de emergencia.

Incluso aquellos perros que conocen y atienden la llamada puede que en alguna ocasión no lo hagan, será seguramente en estas situaciones en la que el perro puede correr algún peligro. Por eso debemos de tener una llamada fiable en todas las situaciones y entornos.

Lo mejor sería tener una llamada del día a día (una llamada efectiva pero que en ocasiones debemos de repetir para que nuestro perro venga) y luego una llamada de emergencia, en la cual nuestro perro tiene que venir pase lo que pase o esté donde esté.

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  • El “quieto”: Muchas veces me han dicho que tener una buena permanencia no es tan importante para el perro. Dejando de lado los beneficios emocionales que tiene para él un buen quieto, es un comando que todo perro debería de conocer a la perfección.

El quieto puede salvarnos de más de un susto, puede evitar más de un accidente y nos va a ser de ayuda e muchas rutinas diarias.

Ejemplo práctico: Vamos por un camino y viene un coche, nos apartamos, pero si nuestro perro no tiene un buen quieto pueden suceder que el perro se cruce justo cuando pase el coche, con lo que siempre nos tocara sujetar al perro en ese tipo de situaciones. Sin embargo teniendo un buen quieto podemos pedirle al perro que permanezca quieto hasta que pase el coche y luego le liberamos para continuar con nuestro paseo.

Este es un simple ejemplo pero seguro que si os paráis a pensar encontrareis muchas más situaciones en las que tener una buena permanencia os serviría de gran ayuda y os evitaría o habría evitado más de un problema.

  • El “suelta” o “deja”: El suelta es otro comando importantísimo para el perro. Imaginaros que vais de paseo y vuestro perro coge algo del suelo y no sabéis lo que es. Si el perro no tiene un buen suelta, seguramente que lo proteja en su boca o se aleje de nosotros mientras se lo come. Todos hemos vivido esa situación en la que vemos que según nos acercamos al perro para quitárselo de la boca, el mastica más rápido lo cual es incluso más peligroso ya que por el ansia podría tragarlo de golpe corriendo el riesgo de atragantarse con ello.

Por eso considero que también es importante tener el comando de “suelta” o “deja” bien trabajado, para evitar problemas graves y entrar en conflicto con el perro a la hora de tener que quitarle algo de la boca.

Por último os vamos a hablar de un comando que, a diferencia de los demás, no va a tener como objetivo que nuestro perro realice una acción sino más bien todo lo contrario. Será lo que llamamos el comando de liberación y que servirá para indicarle al perro el fin de un comando de obediencia. De hecho nosotros diríamos que constituye uno de los comandos más importantes.

Nuestro código de comunicación incluye un comando de liberación que es el que pone fin, o el que indica al perro, que ya puede volver a hacer lo que estaba haciendo o mejor dicho que ya puede dejar de permanecer en el comando que le indicamos.

Cuando no tenemos un comando de liberación es fácil que el perro tras pedirle que permanezca sentado se levante aún cuando nosotros todavía queremos que permanezca en ello o que nos obliga a volver a indicarles la orden. Si tenemos establecido un buen código de comunicación en que se establezca un comando de liberación solo tendremos que indicarle una vez al perro lo que debe hacer y luego simplemente liberarle de dicha orden.

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