“Mi hueso, mi tesoro” Posesión de recursos

A pesar del empeño humano por la domesticación del perro, aún existen ciertos comportamientos de él que afloran en diversas situaciones.

La protección de recursos es un comportamiento evolutivo ventajoso, lo que significa que es necesario para la supervivencia. Aunque nosotros alimentemos a los perros y ellos ya no tengan la necesidad de cazar o basurear para sobrevivir, siguen mostrando en muchas ocasiones la protección o posesión de recursos como parte de su instinto animal.

Pero si nos paramos a pensar un instante; nosotros tampoco nos diferenciamos muchos de ellos. Cerramos las puertas de nuestras casas, colocamos alarmas a nuestros coches, guardamos nuestro dinero en cajas fuertes, es decir, que protegemos lo que consideramos nuestro y no duraríamos en defenderlo si la ocasión lo requiere.

Entonces, ¿por qué nos alarmamos cuando un perro gruñe si esta con un hueso, un juguete o su comida? Recordemos que el gruñido es simplemente una forma que tiene el perro de comunicarse para decir “¿Quieto, es mío!”. (Te puede interesar: La comunicación verbal y no verbal. señales de calma y agresión) )

La tendencia humana es a regañar y a retirar el recurso tan valioso para el perro. Sin embargo al intervenir, regañarle y retirárselo lo que realmente él está aprendiendo es “Si le digo a otro perro que esto es mío me regañan y me lo quitan, la próxima vez si muerdo a lo mejor no me lo quitan”. Con esto lo que queremos decir es que si bien nos podría funcionar, tenemos muchas más posibilidades de que nos salga, como se suele decir, el tiro por la culata.

El perro quiere lo que tiene y necesita protegerlo, si se siente amenazado va a tomar medidas antes de perder lo que tiene. Esto no quiere decir que todos los perros vayan a presentar esta conducta ya que dependerá de muchos factores. Algunos perros pueden renunciar por miedo, otros defenderán lo que consideran suyo… depende de cada perro e incluso de cada situación.

instinto+perros
Mirada de reojo, orejas media altura, posición corporal baja; estas son alguna de las señales que podemos ver en esta foto.
Perros: Chula y Miel

En lo que llamamos una agresión ritualizada, los perros generalmente dan señales de advertencia, reclamando más espacio; estas señales pueden ser sutiles como evitar el contacto visual, moverse o alejarse, lamerse los belfos, bostezar… Si el otro perro no entiende este código de comunicación las señales dejarán de ser tan sutiles y empezaran a ser más claras como podría ser un gruñido, ladrar, echar mordiscos al aire… si finalmente también nos saltamos estas señales, os puedo asegurar que lo siguiente será un mordisco. Por ello es muy importante conocer la forma en que se comunican los perros e intervenir antes de que pueda ocurrir el conflicto, ahora bien, la forma adecuada no será regañar al perro que en este caso posee el recurso, sino ayudar al otro perro a respetar su espacio.

Los humanos no dejamos que nadie decida por nosotros lo que es valioso o no, nosotros decidimos y ponemos a buen recaudo lo que consideramos valioso. Pues tenemos que entender que para los perros tiene que ser igual: Un perro puede compartir los juguetes con otros perros o personas, pero no ese palo que ha encontrado en mitad del campo y que para él, es su tesoro. (por poner un ejemplo)

Tenemos que tener claro que la protección de recursos es un comportamiento natural en el perro, pero no por ello debemos dejarlo pasar o hacer la vista gorda. Puede comenzar de una manera inocente y luego empezar a empeorar, por lo que debemos modificar ese comportamiento para que el perro sea lo más equilibrado posible para la convivencia en sociedad. Y es que, la triste realidad, es que los perros viven en un mundo de humanos.

Deberemos previamente analizar de donde deriva este comportamiento ya que en algunas ocasiones puede deberse a que durante la edad temprana tuvo que luchar por sus recursos por lo que se ha quedado en una conducta aprendida necesaria para, como decíamos anteriormente, su supervivencia, una conducta derivada de miedo o niveles de estrés altos… etc. Conocer la raíz del problema para trabajar sobre ella ya que en la mayoría de ocasiones este problema tiene un raíz más profunda en la que el problema principal no es la posesión sino que esto es meramente un “efecto secundario”.

La posesión de recursos puede pasar desde la comida, juguetes… hasta personas, por eso debemos de intentar de remediar el problema en los primeras demostraciones de la conducta, para que en un futuro no vayan a peor o puedan desencadenar otro problema mayor.

El equipo de De Perro a Perro

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