Historias Perrunas: Ayla todos merecemos una segunda oportunidad

Historias perrunas AylaHoy nuestro amigo y compañero de profesión Jose Miguel Castillejo de La Brújula Canina nos cuenta la historia de Ayla, la última en llegar a la familia y sin duda la más significativa. Esperamos que os guste su historia perruna, apostemos por muchas más como ésta.

“Ayla es uno de esos grandes ejemplos de que todos merecemos una segunda oportunidad. Muchos perros tienen un pasado difícil, que ni siquiera a veces debemos de tratar de entender, pero nosotros siempre podemos ofrecerles un presente y un futuro mejores. Ayla vivió con una familia hasta su primer año de vida aproximadamente. Tras un historial destructivo en el domicilio, su familia humana decidió que no era posible seguir atendiéndola.

De ahí pasó, tan joven e inexperta, tan llena de vida, a los cheniles de una protectora. Estamos seguros (de hecho, lo sabemos con certeza) que hicieron lo máximo y lo mejor que sabían y podían para ella, pero para un adolescente crecer entre barrotes siempre es algo muy duro. Para un perro con un potencial problema de ansiedad por separación, sentirse abandonado cada día, mínimo dos veces al día, por aquellos que iban a cuidarle, no debió de ser nada fácil. Un perro adolescente que pasó de dormir caliente en una cama, junto a personas, al frío de la intemperie, a la soledad del amor, al hambre de un plato en caliente.

Recuerdo el primer día que fui a la protectora. En ese momento había muy pocos perros, pero Ayla estaba allí.

Sin embargo, cuando la miré, sabía que detrás había mucho más entre ella y yo. Detrás de su soledad, de su hambre, de su frío, estaba esperando una gran amiga para mí. Durante las dos primeras semanas de mi colaboración con la protectora trataba de ir casi cada día para estar con ella. Después de 3 días, cuando me iba Ayla lloraba, y ese llanto me partía el corazón, igual o más que a ella. Recordaba en mi cabeza esas palabras: “cada día, dos veces me abandonan”. Hasta que un día no pude más. Venían las fiestas del pueblo donde está ubicada la protectora, sabía que vendrían cohetes, música, ruido, gente,… y quería que estuviera lejos de esos cheniles.

Inicialmente nos informaron que Ayla podía llegar a tener problemas con gatos, y nosotros residíamos en una casa con terreno donde vivían varios. Pacientemente, cada día iba a por ella, durante varias semanas, para que se fuera acostumbrando a los gatos. Su respuesta fue genial casi desde el principio.

En esos momentos iniciales de nuestra relación Ayla era inexpresiva, oscura, inapetente. La mayoría de sus intereses estaban relacionados con conducta vinculadas al estrés. “Sácame de aquí”, parecía decir cuando ibas a los cheniles, pero mucho más con desesperación que con amor.

Desde el principio creímos en su potencial. No sabía si queríamos creer o si realmente lo veíamos, pero siempre pensamos que era una gran perra muy especial que iba a darnos mucho. Ahora estamos empezando a confirmarlo, y si esto es solo el principio, nos espera una relación de felicidad enorme.

Durante sus primeros días y semanas mucha gente nos miró con cara de “¿estás loco, vas a adoptar esa perra?”. Problemas con la comida, incapacidad para quedarse sola en casa, protección de recursos (juguetes, mochilas, coches,…).

Nuestra respuesta siempre ha sido: “tengo fe en ella, y no me va a defraudar porque nos queremos”. Y vaya que sí, su mejoría está siendo espectacular. Es cierto que el resto de miembros caninos de la familia le están ayudando mucho, pero así ha sido siempre aquí, los veteranos ayudan a los nuevos a la adaptación. Por supuesto, Ayla se está convirtiendo en una gran perra gracias a Wily y Leela, pero también porque ella misma es así de magnífica. Siempre hemos confiado en ella, y ella en nosotros.

Ayla es una perra que ha tenido que madurar prematuramente debido a sus experiencias en la vida, a pesar de lo cual es muy divertida y tremendamente cariñosa, parece que ahora debemos darle el amor que le faltado la mitad de su vida. Sus habilidades sociales con perros se vieron mermadas por su aislamiento social, y sin embargo, a pesar de ello, son increíbles. Es una perra siempre dispuesta a pasar un buen rato contigo, ¿cómo negarle eso a un perro que ha pasado por un encierro la mitad de su corta vida?

Tras dos meses y medio como casa de acogida, Ayla ha sido definitivamente adoptada por el equipo de La Brújula Canina. Bienvenida a tu casa, amiga, te garantizamos un hogar para siempre

Todos los perros son especiales, pero no todas nuestras relaciones con ellos lo son.”

 

Nos encantan las historias de final feliz, si tú también quieres compartir vuestra historia con nosotros recuerda que participar es gratis. Envíanos su historia a info@deperroaperro.es cada sábado una nueva historia.

¡Hasta la próxima perriamig@s!

 

Descubre otras Historias Perrunas

Anuncios

Tu opinión es para nosotros lo más importante, déjanos tu comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s