Nuestro perro y la correa

En este caso no voy hablar de las diferentes correas que podemos utilizar para nuestro perro en el paseo ni cómo utilizarla, ya que considero que existe mucha y muy buena información sobre este tema.

Esta vez voy hacer una pequeña aclaración sobre la correa que me parece importante.             Nuestro perro y la correa

La correa no solo una herramienta para el control y manejo de nuestro perro, va más allá de todo eso. La correa es una prolongación de nuestra mano que nos une a nuestro perro, que transmite una comunicación entré ambos.

Al igual que cuando caminamos con nuestro hijo agarrado de la mano, nos comunicamos sin tener que hablar con él: indicándole la dirección a donde queremos dirigirnos, si apretamos la mano levemente le indicamos que podemos encontrarnos en una situación que puede ser peligrosa (cuando camino con mi sobrino y vamos a cruzar un paso de cebra, instintivamente mi mano ejerce una pequeña presión en la suya agarrándola más firmemente para que no se pueda soltar y cruce la carretera).

Cuando paseamos con la correa, nos comunicamos a través de ella al igual que el perro lo hace con nosotros. Cuando nuestro perro tira de la correa puede ser por varios factores: falta de aprendizaje, el saludo a otro perro… pero también lo hace para comunicarse con nosotros.

Nos puede querer indicar que en esa dirección hay un olor que le llama la atención y quiere oler, que en la situación en que se encuentra no le gusta o no sabe gestionarla correctamente y por eso pretender huir o bien que simplemente no le interesa saludar al perro que se cruza en nuestro camino.

Por ello debemos saber interpretar lo que nuestro perro nos pretende decir a través de la correa y no pensar que solo tira porque es muy bruto o no sabe caminar correctamente con ella.             Nuestro perro y la correa

También debemos aprender a comunicarnos nosotros con ellos y tener un correcto manejo de la correa. En ocasiones a través de la correa podemos mandarle una información equivoca a nuestro perro, ya que inconscientemente la tensamos o damos un leve tirón de ella.

Por ello debemos de dejar de ver la correa como un simple accesorio que elegimos por el color o la comodidad de su uso, para ver más allá de todo eso y tener una correcta comunicación con nuestro compañero.

 

 

 

 

Rubén Manzano  Díaz
Educador canino y técnico en TAA
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