En muchas ocasiones a la hora de realizar una primera visita a un cliente, se sorprenden de cómo actúan los perros conmigo. Muchos me dicen, esto no es lo normal, siempre empieza a correr de un lado para otro, saltando para… otros ladran sin cesar, sin perder de vista a la persona que entra.Visitas en casa: pautas para una mejor comvivencia

No es que yo tenga súper poderes, o una barita mágica, lo único que hago es comunicarme de una forma correcta con ellos, comenzando a construir una confianza mutua.

En muchas ocasiones cuando tenemos un perro un poco inseguro, con comportamientos agresivos, con un nivel alto de estrés… una reunión con los amigos o con la familia, puede ser una situación de angustia para nosotros.

A continuación os dejare unas pautas que os pueden ser de ayuda cuando tengáis visitas en casa.

No dirigirse al perro ni decir nada: Debemos de permitir que ellos se tomen su tiempo para conocernos, dejándolas que se acerquen a olernos, hasta que la interactuación con el perro sea reciproca.

Respetar su espacio: Los perros son animales sociables, y por ello son un imán para que nos abalancemos a acariciarlos. Pero imaginaros que camináis por la calle y se encuentran por la calle con una persona, que inmediatamente se inclinara sobre vosotros, os pusiera la mano en la cabeza y os empezara a acariciar.

No se abalance sobre el perro para acariciarlo, puede interpretarlo como una amenaza o una situación estresante. Es mejor arrodillarse y colocarse a su lado, digamos que es una manera más amable de saludar al perro.

En muchas ocasiones os habrán recomendado que extendáis la mano para que el perro os pueda oler, para los perros inseguros o miedosos puede ser interpretado como una amenaza. Los perros tienen más 250 millones de células olfativas, con lo que no es necesario estirarle la mano para que nos huela, mantenga los brazos en una postura normal y relajada.

Cuando el perro tiene ya la confianza suficiente de acercarse a nosotros, podemos darle un par de caricias, siempre mejor por debajo de la cabeza. Si realmente el perro a disfrutado con las caricias que ha recibido, el se acercara a dar algún que otro indicativo de que sus caricias son bienvenidas, y puede seguir acariciándolo. Si se aleja y no vuelve, ha tenido suficiente.

Si el perro esta con su juguete o con su hueso, no intente acariciarlo y mucho memos quitárselo.

También podemos pedirle a la gente que viene a nuestra casa, que le den al perro alguna chuche al entrar, si el perro es reacio a cogerla de la mano, podemos lanzársela al suelo para que la coja, de esta manera crearemos asociaciones positivas.

También seria bueno, enseñar a nuestro perro a permanecer en una habitación tranquilo, estando nosotros en casa con mas gente. En muchas ocasiones podemos evitar hacerles pasar un mal rato.

Siempre es muy importante la colaboración de la gente que nos visita, para que todo sea más fácil.

 

 

Rubén Manzano Díaz

Educador canino y técnico en TAA

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