Historia de la TAAC (Terapia Asistida con Animales de Compañía)

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Para empezar voy a contar una pequeña anécdota, que le ocurrió  al psiquiatra Boris M. Levinson, en 1953.

 
“Una mañana temprano, Jingles, que era mi  perro, estaba acostado a mis pies, mientras yo escribía en mi despacho, cuando sonó el timbre de la puerta. A Jingles no les estaba permitido entrar en la consulta cuando atendía a mis pacientes, pero ese día no esperaba ninguno hasta varias horas después. Jingles me acompaño a la puerta donde recibimos a una madre y a su hijo muy alterados, varias horas antes de su visita.
 
El niño había pasado ya un largo proceso terapéutico sin éxito. Le habían prescrito la hospitalización, y a mí me visitaban para que emitiera mi diagnóstico, y decidía si admitía como paciente al chico, que mostraba síntomas de retraimiento creciente. Mientras yo saludaba a la madre, Jingles corrió hacia el chico y empezó a lamerle. Ante mi sorpresa, el chico no se asustó, sino que lo abrazo y comenzó a acariciarlo.
Cuando la madre intento separarlos, le hice señas de que los dejara. Antes del final de la entrevista con la madre, el chico expreso su deseo de jugar con el perro. Con unos auspicios tan prometedores, cómenos el tratamiento de Johnny. Durante varias sesiones jugó con el perro, aparentemente ajeno a mi presencia.
 
Sin embargo, mantuvimos muchas conversaciones durante las cuales estaba tan absorto con el perro que parecía no escucharme, aunque sus respuestas eran coherentes. Finalmente, parte del afecto que sentía por el perro, recayó sobre mí y fui conscientemente incluido en el juego. Lentamente, logramos una fuerte compenetración que posibilito mi trabajo para resolver los problemas de Johnny.
Parte del merito de la rehabilitación hay que dársela a Jingles, que fue un terapeuta muy entusiasta”.
 
Quizás es gracias a ellos que hoy podemos aplicar de manera rigurosa y científica terapia asistida con animales.
 
Después de esta pequeña anécdota continuaremos hablando de las terapias asistidas.
  
Históricamente los animales han formado parte de programas terapéuticos, con el fin de ayudar a las personas. Los griegos, daban paseos a caballo como parte de las terapias para levantar la autoestima de las personas que padecían enfermedades incurables.
 
En el siglo XVII, se realizaron programas con animales, en el que el caballo era un compañero más, en las terapias de tratamiento y rehabilitación de personas con un alto grado de discapacidad.
 
Estos programas con animales se iniciaron en Europa, y se propagaron por Estados Unidos en 1960, y actualmente existen más de 500 programas de equitación terapéutica para personas con discapacidad física.
 
Así mismo se utilizaron animales en terapia, en Inglaterra, en el Retreta de York, fundado en 1792 por la “Society of friends”. Desde su fundación William Tuke, pionero en el tratamiento de personas con enfermedades mentales, sin métodos coercitivos, intuyo que los animales podían propiciar, valores humanos en enfermos de tipo emocional, aprendiendo autocontrol, mediante refuerzo positivo.
 
En el siglo XIX, la literatura médica, ya contenía referencia sobre la bondad de montar a caballo, para tratar la gota, trastornos neurológicos, y la baja autoestima. En 1859, en Notes of Nursing, Florence Nightingale escribió:
 
“Un pequeño animal de compañía, es a menudo, una excelente terapia, contra la enfermedad, y especialmente para la enfermedades hospitalarias de larga duración  Un pájaro en su jaula, es a menudo, el único placer para una persona que esta invalida durante años en la misma habitación. Poder alimentarle y limpiarle el solo, le ayuda a recobrar la autoestima, y le anima a hacer otras cosas”.
  
Posteriormente en 1987, los animales intervinieron en el tratamiento de personas con epilepsia, en Bethel, Bielfield, Alemania. Hoy en día, es un sanatoria que atiende a 5000 pacientes aquejados a trastornos físicos  y mentales, y en el que los animales formaron parte activa del tratamiento, en donde cuidarlos es una parte importante del programa.
 
Desafortunadamente no se cuantifico, no se anotó de manera sistemática, los efectos que los animales producían sobre los pacientes y el personal.
 
La primera documentación bien utilizada en la utilización de terapias asistida con animales de compañía, tuvo relación con la rehabilitación de aviadores del Army Air Convalescent Center, en Pawling, Nueva York, entre 1944 y 1945. En este programa se utilizaron los animales como una distracción de los intensos programas terapéuticos, a los que eran sometidos los aviadores.
 
En 1966, Erling Stordahl, músico invidente, fundo el centro Beitostolen, en Noruego. Su objetivo era el tratamiento de personas, invidentes y personas con discapacidad física. Los perros y caballos intervinieron para animar a los pacientes a hacer ejercicio. Muchos de ellos aprendieron a esquiar, montar a caballo, y disfrutar de una vida más normalizada, que incluyera una cierta actividad física y deportiva.
  
Resaltar también el trabajo, llevado a cabo por David Lee, un asistente social psiquiátrico del Hospital Estatal de Lima, Ohio. Una instalación para personas con enfermedades mentales peligrosas. Los animales actuaron de catalizadores de interacciones sociales entre el personal y los pacientes y entre los mismos pacientes.
 
En cuanto al perro guía como compañero de personas invidentes lo podríamos datar en el año 1250 a.c. en China, con la pintura primavera en el amarillo, y posteriormente en el año 70 a.c. en Pompeya, con una representación de similares características. Ambas imágenes mostraban personas carentes de visión acompañados de un perro.
 
A nivel escrito, la documentación acerca de los perros guía es mucho mas reciente, siendo el señor Reisenger, en 1730, el narrador de una experiencia en el tratamiento de su perro, cómo medio de ayuda para la movilidad, y en el que detalla la forma en que enseño, con la ayuda de personas videntes, a localizar objetos, buscar entrada, puertas, etc.
 
La literatura en torno a las terapias asistidas por animales, no es muy extensa, no obstante, podemos comprobar que estos últimos años ha tenido una mayor evolución. 

 

Rubén Manzano Díaz
Educador Canino y técnico en TAA
 
Bibliografía
1. Levinson BM. Man, animal, nature. Modern Veterinary Practice
    1972: 35-41.
2. Estivill S. La terapia con animales de compañía. Tikal Ediciones. Barcelona, 1999.
3. McElroy SC. Los animales: maestros y sanadores. RBA Editores. Barcelona, 1998.
4. Levinson BM. Psicoterapia infantil asistida por animales (1969). Fundación Purina.             Barcelona, 1995.CENTRO DE SALUD148 MARZO 2002.   “El ser humano debe permanecer en Contacto con la Naturaleza a lo largo De toda su    vida para poder mantener Una buena salud mental “BORIS M. LEVINSON, 1969.
5. Varios autores. Resúmenes del 5º Congreso Internacional “Animales de Compañía,     Fuente de Salud”. Fundación Purina, 2001.
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